Si supiéramos las alegrías y tristezas de cada día, podríamos seleccionar que días despertarnos y cuales no. El ser humano, con el don de poder razonar, este mismo razonamiento le lleva al miedo, al temor, piensa tanto y tiene conciencia del tiempo, cuando ve atrás ve todo lo que ha hecho y cuando suceden cosas puede compararlas y actuar según lo aprendido, pero cuando intenta ver hacia adelante, el simple hecho de pensar en el mañana, le genera miedo y temor, el poder conocer su pasado pero no su futuro es parte del temor de toda la humanidad.
Tememos en quedarnos a oscuras, no salir a la luz, confortarnos con lo que tenemos y como estamos. Muchas veces esa oscuridad nos come más y más, nos devora y no sabemos que lo hace. Y aun que veamos un haz de luz tememos descubrir lo que hay halla afuera.
El problema es que a veces se pierde tanto en pensar sobre su pasado y se preocupa tanto de su futuro que no se da cuenta del presente, vive entonces para razonar y no para vivir, pero si vive sin razonar se pierde en el mundo vanal.